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PANTALLAZOSINTELIGENCIA ARTIFICIAL | ![]() |
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Los programas de ajedrez están empezando a rivalizar con los grandes
maestros humanos, reemplazando la intuición con su elevada capacidad
de cálculo. Esto implica la necesidad de un hardware realmente potente.
No es de extrañar pues que “Chess-it!” se negara a ejecutarse
en mi viejo PC. ¿Dónde iba yo, inocente de mí, con mi tarjeta
gráfica de cero colores?
Naturalmente,
la consecución de la inteligencia artificial no es labor de un solo día.
No se vayan a pensar que esto de la informática se inventó con
Windows 95. Como pueden ver, yo conservo en mi disco duro incluso incunables
del siglo XVII. ¿Se imaginan todo lo que ha vivido este fichero?
Como a toda mente privilegiada, al software de hoy en día no se le escapa
ni una. ¡Imagínense que el usuario pretendía pulsar “OK”
sin haber elegido un servidor de la lista! Menos mal que los programas son como
una madre.
He
aquí otra implacable muestra de perspicacia y sentido común. Indiscutiblemente,
no se puede encontrar un archivo sin nombre.
![Macromedia Dreamweaver MX [Captura de pantalla]](../img/pantallazos04-06.png)
Tampoco
le falta psicología al software actual. Lo importante no es que no se
produzcan errores, sino que se afronten con optimismo, ¿no les parece?
Sin
embargo, cuando uno sitúa su pobre y limitado intelecto animal al lado
de una compleja y perfecta máquina de calcular, es normal que a veces
nos parezcan inescrutables los elevados designios de la máquina.
No
sólo de calcular órbitas y planear jaques mates vive la inteligencia
artificial. La más elaborada lógica de Perogrullo no tiene secretos
para una CPU.
Hoy
en día no es necesario saber informática para trabajar con un
PC. La propia máquina cuida de sí misma para que nosotros nos
podamos concentrar en nuestro trabajo. Sin embargo, hay veces en que sigue siendo
indispensable la labor del operador humano. Por ejemplo, cuando al ir a realizar
el backup el ordenador descubre que no tiene unidad de disco de cinta donde
hacerlo.
Internet,
la gran red mundial de ordenadores de la que seguramente habrán oído
hablar ustedes, ha hecho pedazos el tradicional mapamundi, creando nuevos límites
y nuevas fronteras.
Por
supuesto, por inteligentes que sean, los ordenadores no dejan de ser simples
máquinas que están a nuestro servicio. La toma de decisiones sigue
siendo responsabilidad final del usuario. El ordenador se limita a proponer una gama de alternativas lo suficientemente amplia.
A
un cerebro orgánico, con todas sus limitaciones, se le puede escapar
el detalle de que es imposible desconectar una impresora si no está conectada.
Pero, por supuesto, a la mente de silicio no se le escapa una.
Como
decíamos antes, la toma final de decisiones sigue siendo tarea del usuario,
amo y señor del ordenador. Eso no es óbice para que la máquina
ofrezca respetuosamente sus sugerencias. ¿No es posible borrar un archivo
porque su nombre es demasiado largo? Pues entonces puede usted borrar otro.
Debemos
admitir que es difícil asimilar en frío todos estos datos. En
mi caso, no fui plenamente consciente del grado de desarrollo de la inteligencia
artificial hasta que el día en que el ordenador se ofreció a completar
por mí una recopilación de música en CD. ¡Con lo
difícil que es encontrar el MP3 idóneo para culminar esa recopilación
de pop español o aquella otra de tecno alemán!
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© 2003 by Álvaro
G. Vicario
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