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¡VICTORIA!
La historia se
repite una vez más. El fiero y prepotente Goliat huye aterrorizado
cual conejito ante la decidida pedrada que le propina el minúsculo
aunque iracundo David.
Hará ya unos cuantos meses que
éste su humilde servidor decidió telefonear a una amiga
de allende los mares, concretamente de Méjico. Con fe ciega en
Telefónica, esa compañía de telecomunicaciones
que emite esos anuncios tan bonitos por televisión, marqué
el número, esperé una eternidad y al final *sniff* sólo
obtuve una voz grabada indicándome que no se había podido
establecer la comunicación. Lo intenté por segunda vez y,
esta vez sí, logré hablar con mi amiga. Hola, qué
tal, la familia bien gracias, y ésas cosas que se dicen en estos
casos.
Por supuesto, Telefónica está
embarcada en una ambiciosa campaña de expansión internacional
que requiere mucho aporte de capital y necesita hasta el último
céntimo de sus sufridos usuarios. Así que la llamada fallida
fue facturada como una conversación internacional de minuto y medio
de duración, al precio de 178 pesetas (+IVA).
Puesto en comunicación con ese
teléfono maravilloso que sirve para todo, el 1004, me informaron
de que, lógicamente, la ocasión de escuchar una amable voz
femenina grabada con ese sensual acento mejicano no podía ser gratis.
El amable telefonista me hizo saber además que si me habían
cobrado 1:27 minutos es porque estuve escuchando dicha grabación
todo ese tiempo. Y me aseguró que es como en los móviles,
que cuando te sale una voz grabada diciendo que el teléfono está
apagado o fuera de cobertura se cobra la llamada (¿¿Telefónica
hace eso??).
Y, mientras, yo me preguntaba... ¿Qué
irán a comprar con mis 178 pesetas (+IVA)? ¿Un módem
ADSL? ¿Unas líneas digitales? ¿Un yate para los ejecutivos?
¿Pan para el Tercer Mundo?
Ante mi insistencia, me explicaron el
proceso para efectuar una reclamación: enviar varias fotocopias
a un apartado de correos de Madrid. ¡Cachis! Una cosa para la que
el 1004 no sirve...
Dos
meses después ha llegado la respuesta de Telefónica. Lupa
en mano, han revisado sus sistemas y no han encontrado ningún fallo
pero, aun así, han considerado mi caso "personalmente"
y me descontarán las 178 ptas. (+IVA) del próximo recibo.
Incluso han telefoneado preguntando si estábamos contentos con
el trato recibido al hacer reclamaciones.
Ahora lo sabemos:
nada tienen que hacer las pobres multinacionales contra las hordas de
usuarios cabreados. Somos más y lo saben. Está aterrorizados...
(¿O a lo mejor es porque el mercado
de telefonía se acaba de abrir a la competencia?).
Álvaro G. Vicario (sufrido
usuario)
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