Demogracia Bits

EDITORIAL 02


Adios, mulatitas. Adiós jolgorio desenfrenado. La realidad, cruda y gris, vuelve a adueñarse de nuestras vidas.

Nos avergüenza reconocer que, evidentemente, esta página no se ha actualizado desde Carnavales.

¡VICTORIA!

La historia se repite una vez más. El fiero y prepotente Goliat huye aterrorizado cual conejito ante la decidida pedrada que le propina el minúsculo aunque iracundo David.

Hará ya unos cuantos meses que éste su humilde servidor decidió telefonear a una amiga de allende los mares, concretamente de Méjico. Con fe ciega en Telefónica, esa compañía de telecomunicaciones que emite esos anuncios tan bonitos por televisión, marqué el número, esperé una eternidad y al final *sniff* sólo obtuve una voz grabada indicándome que no se había podido establecer la comunicación. Lo intenté por segunda vez y, esta vez sí, logré hablar con mi amiga. Hola, qué tal, la familia bien gracias, y ésas cosas que se dicen en estos casos.

Por supuesto, Telefónica está embarcada en una ambiciosa campaña de expansión internacional que requiere mucho aporte de capital y necesita hasta el último céntimo de sus sufridos usuarios. Así que la llamada fallida fue facturada como una conversación internacional de minuto y medio de duración, al precio de 178 pesetas (+IVA).

Puesto en comunicación con ese teléfono maravilloso que sirve para todo, el 1004, me informaron de que, lógicamente, la ocasión de escuchar una amable voz femenina grabada con ese sensual acento mejicano no podía ser gratis. El amable telefonista me hizo saber además que si me habían cobrado 1:27 minutos es porque estuve escuchando dicha grabación todo ese tiempo. Y me aseguró que es como en los móviles, que cuando te sale una voz grabada diciendo que el teléfono está apagado o fuera de cobertura se cobra la llamada (¿¿Telefónica hace eso??).

Y, mientras, yo me preguntaba... ¿Qué irán a comprar con mis 178 pesetas (+IVA)? ¿Un módem ADSL? ¿Unas líneas digitales? ¿Un yate para los ejecutivos? ¿Pan para el Tercer Mundo?

Ante mi insistencia, me explicaron el proceso para efectuar una reclamación: enviar varias fotocopias a un apartado de correos de Madrid. ¡Cachis! Una cosa para la que el 1004 no sirve...

Texto de la rendiciónDos meses después ha llegado la respuesta de Telefónica. Lupa en mano, han revisado sus sistemas y no han encontrado ningún fallo pero, aun así, han considerado mi caso "personalmente" y me descontarán las 178 ptas. (+IVA) del próximo recibo. Incluso han telefoneado preguntando si estábamos contentos con el trato recibido al hacer reclamaciones.

Ahora lo sabemos: nada tienen que hacer las pobres multinacionales contra las hordas de usuarios cabreados. Somos más y lo saben. Está aterrorizados...

(¿O a lo mejor es porque el mercado de telefonía se acaba de abrir a la competencia?).

—Álvaro G. Vicario (sufrido usuario)