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DESPACHO ESPECIAL 

El G7 advierte:

No queda dinero para armas

Los ministros de defensa de los siete países más desarrollados del mundo han dado la voz de alarma ante lo que han calificado como "crítica situación de los presupuestos militares". Al parecer, los sucesivos recortes en los gastos militares llevados a cabo por los gobiernos, unidos al incremento de otras partidas presupuestarias, han llevado las arcas de los ejércitos a una situación límite. "Las reservas de divisas alcanzarán tal vez para uno o dos meses de bombas y misiles", ha manifestado el secretario general de la OTAN, "¿Y después qué?".

Tal es el clamor generalizado tanto en las altas esferas de gobierno como entre el hombre de la calle. Se teme por la continuidad de los diversos compromisos bélicos adquiridos por la Comunidad Internacional. Un representante de la ONU se expresaba en los siguientes términos: "La situación es desesperada. Tenemos varias guerras en marcha contra regímenes desleales y nadie sabe qué ocurrirá dentro de cinco o seis semanas. No quisiera caer en el alarmismo pero no podemos garantizar que podamos seguir atendiendo estos conflictos transcurrido un plazo no muy largo".

Entre las causas de esta bancarrota figuran las cada vez más frecuentes caídas de las bolsas y, en general, la grave crisis económica global. Un senador norteamericano describía perfectamente esta situación: "En un mundo cada vez más superpoblado y empobrecido, cada vez resulta más difícil sustraer fondos de los presupuestos nacionales para la adquisición de material bélico. Los contribuyentes están realizando ya un gran esfuerzo y no se les puede exigir más".

[Carro de combate británico captado por un paparazzi] También se ha apuntado como causa la abusiva política de precios mantenida por los fabricantes y distribuidores de armas. "Se aprovechan de las necesidades de los pueblos y fijan unos precios desproporcionados, sin el menor remordimiento, porque saben que sus compradores no están en condiciones de negociar. Es el fruto de un lamentable y prolongado oligopolio", eran las palabras de un alto mando del euroejército que ha preferido no identificarse. Los industriales y comerciantes aludidos se han defendido de estas acusaciones: "La gente debería entender que el armamento moderno es un producto de alta tecnología y que las inversiones en investigación y desarrollo son elevadas. El precio de venta al público de un misil Tomahawk puede parecer alto, pero el hecho es que apenas alcanza para cubrir gastos".

La Cruz Roja Internacional ha llamado la atención sobre la situación de los menos favorecidos: "El problema es considerable en los llamados países desarrollados, así que no queremos ni pensar en lo que estarán pasando en el Tercer Mundo". Efectivamente, son numerosas las guerras civiles y conflictos fronterizos en las zonas menos afortunadas del planeta y no está claro que puedan seguirse financiando cuando las economías de los países participantes apenas permiten alimentar a la población. El primer ministro vitalicio de una pequeña nación próxima al ecuador se lamentaba: "Soy consciente de que nuestra gente necesita fusiles de asalto, minas antipersonales, granadas anticarro, misiles de crucero y bombas atómicas, pero llega un momento en que es imposible hacer malabares con las cuentas. El nuestro es un país pobre y los escasos ingresos por la venta de petróleo se los llevan casi por completo la educación, la sanidad, la industrialización y la agricultura. ¡No hay dinero ni para armas bacteriológicas!".

En ese sentido, algunas voces han clamado por una distribución más racional y humana de los recursos. "Comprendemos que los hospitales y las universidades son necesarios, pero es una vergüenza que se dediquen a esos fines los fondos que podrían servir para reflotar los ejércitos", manifestaba públicamente un conocido activista. "Es inadmisible para cualquier persona con conciencia que nunca falte el dinero para la sanidad pública o la atención a los refugiados, mientras nuestros pilotos de combate han de apuntar cuidadosamente cada misil revientamanzanas porque no saben si al día siguiente dispondrán de otro".