![]() |
![]() | ||
![]() | |||
![]() | ||
![]() | DE CÓMO EL CID DERROTÓ A TREINTA Y TRES INFIELES(Cantar de gesta recopilado por Fray Álvaro de González) | ![]() |
![]() | ||
|
Rodrigo Díaz de Vivar Por los campos de Valencia en viaje organizado Entonces fue cuando oyó «Jaco afónico» pensó tras ocultar a Babieca Desde el tronco de un manzano parando junto a un arroyo caballo de noble estirpe en los siglos ulteriores El gaznate de aqueste équido y por ello Mohamed Tizona se lamentaba: ¡Siempre, siempre en vacaciones, Rodrigo desenvainábala y vio llegar a más moros Ante esta caravana y sacó de los sus sesos «Si ya ataco a estos infieles no podré decapitarlos Una musa juguetona y un kilito de neuronas Cogió el de Vivar un arco de la sisa do colgaba Apuntó seguidamente con tan buena gracia y tino Los verbeneros rocines se marcharon a Sevilla Huidos ya los corceles «¡Por Santiago y por la patria, Santa Tecla, Santa Eulalia, Temblad, infieles, temblad, «¡Que Alá nos proteja! ¡El Cid! ¡Por las barbas del profeta, ¡Por Abdal-Aziz ibn Musa Grave peligro corremos» hundiéndose en sus babuchas «Huyamos, huyamos pues, en dirección a La Meca Allí vierais tantas almas tal cantidad de islamitas, con tal aceleración, que Babieca el TURBOJACO® «A ojo de buen cubero, yo calculo que a las seis Y así concluyó Rodrigo, «Tres minutos han bastado y con gran satisfacción Castillo, dulce castillo; Tizona se preguntaba: contará el Cid Campeador |
cabalgaba un mes de marzo. galopaba como un rayo (Semana Santa «El descanso»). el relincho de un caballo. y escondióse tras un árbol cerca de un huerto sembrado. a un musulmán contempló con su fiel Eufrosio Po, cuya sangre compartió el gran Rocinante Po. un remojón exigió de la silla desmontó. «Al Cid sangre infiel tentó. pero qué habré hecho yo!» cuando más ruido escuchó que sumaban treinta y dos. Mio Cid su espada guardó esta aguda conclusión: sin más premeditación sin que huyan más de dos». allí revoloteó gran estrategia ideó. y seis saetas sisó su aljaba hecha en Castellón. el que en buena hora nació que a las riendas alcanzó. al verse sin sujeción a mirar la procesión. aguerrido el Cid gritó: por San Jorge y el dragón, San Protasio y San Pepón! que hoy me siento matador». Y con estos pelos yo. el que nunca se afeitó! ibn Musayr de Aragón! exclamó con gran temor Mohamed ibn Benidorm. mas con mucha devoción: lo manda la religión». en frenética escapada, tanta masa musulmana, con las piernas tan lanzadas, ni les pudo ir a la zaga. de seguir con tal zancada, ya pasarán de Granada». su palabra sea escuchada: de noble gesta cristiana doila ya por terminada». mientras volvían a casa «¿Qué farol, qué fantasmada el domingo en la briscada?» |
![]() | ![]() | |
© 1998, 2000 by Álvaro G. Vicario
www.demogracia.com